El parque fue proyectado en el siglo XVIII por Ottaviano Diodati, arquitecto originario de Lucca. Se presenta como un estupendo teatro, con juegos de agua y grandes estanques en forma de estrella. Era inevitable que para enmarcar la majestuosidad de la Villa Garzoni –también llamada “de las cien ventanas”- se creara este jardín, cuya magnificencia se ha mantenido íntegramente espléndida hasta nuestros días. En el siglo XVII ya existía un parque junto a la mansión de la potente familia Garzoni, originaria de Pescia; políticamente era gibelina y por esta razón, tras la muerte de Castruccio Castracani, sus miembros habían sido expulsados, condenados al exilio y a la confiscación de los bienes. Se refugiaron en Lucca, donde llegaron a ocupar los cargos más altos del gobierno. Siguiendo el antiguo gusto del reto y la provocación típico de la familia, construyeron su mansión en este lugar, en el confín entre el Gran Ducado y la República de Lucca. La primera noticia segura que se tiene sobre la casa se remonta al año 1633 y se refiere al marqués Romano di Alessandro Garzoni, probablemente el primer arquitecto del parque que ya en 1652 tenía su trazado actual, enriquecido con estatuas y juegos de agua en el siglo siguiente. La atmósfera frívola y desenfadada de la mansión se acentuaba aún más en el Pabellón de Baños, donde damas y caballeros se entregaban a maliciosos juegos entre surtidores de agua, espejos y laberintos de vegetación.